Primer Día en la Ibero
A las 8:45 se acercó una pequeña que ingresaría a segundo grado, muy bien peinada y estrenando uniforme, me dijo “ya no puedo esperar para ser chica Ibero”. Le sonreí y le dije que ya lo era, ella me devolvió el gesto y corrió a dejar su mochila en la fila.
A las ocho en punto sonó el timbre y todos los alumnos hicieron las filas, las maestras los recibieron con mucho cariño, e hicieron los primeros pasos de la rutina. En un ambiente de alegría, nerviosismo, adrenalina y amistad, todos se preparaban para subir a los salones; Los papás tomaban las memorables fotos, las maestras reconocían a sus alumnos, los chicos y chicas se alegraban de verse de nuevo, y ver por primera vez a los nuevos compañeros.
Al subir a los salones todos hicieron dinámicas de rompe hielo y reconocimiento. Para las 10:30 ya la Ibero disfrutaba de risas, futbol con la maestra Gaby, chicos y chicas compartiendo el lunch, compañeros ayudando a otros a integrarse, incluso rompiendo barreras de lenguaje y costumbres.
Al terminar el primer recreo, el Colegio Ibero ya había recordado lo que era albergar a todos los alumnos, que tanto significan para él.
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El día transcurrió con mucha energía por parte de todos los integrantes de la Ibero, con gran entusiasmo, alumnos y maestras llevaron a cabo las actividades programadas, y se dieron la oportunidad de sentirse de nuevo parte de la gran familia Ibero.
Al finalizar la jornada, a pesar del calor que caracteriza a nuestra Mérida en estas fechas, los alumnos y las maestras seguían sonriendo y disfrutando de la convivencia.
A las 2:10 salió una pequeña que reconocí, iba un tanto despeinada y con el uniforme nuevo impecable, tal y como lo vi en la mañana, iba de la mano de su mamá, se detuvo y me dijo las palabras más reconfortantes del día:
“Ahora sí te creo que soy una chica Ibero”.
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